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El infierno está vacío, todos los demonios están aquí

39 migrantes que se encontraban bajo resguardo del Instituto de Migración, fallecieron en un incendio

39 migrantes que se encontraban bajo resguardo del Instituto de Migración, fallecieron en un incendio

Estimados lectores, les saludo nuevamente, para continuar con el análisis de la convulsa situación de nuestro México. Para esto me permito traer a colación una de las grandes frases de William Shakespeare que dice: “El infierno está vacío; todos los demonios están aquí.” Para así revisar y analizar los recientes acontecimientos de la situación política y social de nuestro querido país. Curioso es que una frase que se gestó en el siglo XVI siga tan vigente. Ya sea porque hoy los ciudadanos tenemos la oportunidad democrática de expresarnos libremente, o porque somos tan anacrónicos en el ejercicio de la política, que seguimos anclados en una sociedad de ese estilo medieval. Pero crudamente real ante esta presente etapa de la historia de la humanidad.

Desde esa época hemos avanzado en todos los rubros del conocimiento, en la evolución social, así como en la concepción e instrumentación de formas de gobierno verdaderamente representativas, que el día de hoy las naciones occidentales, hemos, al menos en el papel, hecho realidad. Esto de forma sólida, afianzando la democratización de nuestra realidad. Porque así es al estar plasmado el espíritu de la democracia por la vía superior de las instituciones que nos rigen. Entes producto de la creación humana. Pero que al igual que sus creadores, imperfectas, en constante evolución, para así garantizar la vida progresiva y plural que la misma humanidad exige por nuestra propia naturaleza.

De acuerdo a lo anterior hoy vemos que estamos en presencia de tiempos complicados, duros, que incluso nos llaman a abandonar muchas veces ese clima de civilidad social y política que hemos construido. Porque la sociedad contemporánea ha decidido polarizarse por razones económicas, sociales y políticas del idealismo de nuestro entorno. Muchas veces inspirado solo en sofismas o creencias fanáticas de ambos extremos de la ideología, renunciando a cualquier atisbo de prudencia, que permita un dialogo constructivo.

Porque en la polarización del debate público desgraciadamente le hemos puesto partido, lado ideológico o corriente política a lo que es ser humano o no serlo, es triste, sí. Es lo que hemos construido y puede empeorar, pues también, será peor, sin duda lo veremos. Aquí estamos y así será, no lo digo en el ánimo de ser catastrofista, sino de dar un diagnóstico real. Porque no se puede erradicar un problema si este no se reconoce y se diagnostica como lo que es. Para muestra tomemos un tema que está fresco en la discusión pública. Que es la migración ilegal que transita por nuestro país que exhibe a nuestro país como alguien que pide buen trato para sus migrantes. Pero que abusa e incluso como Estado delinque contra los migrantes extranjeros.   

Aclaremos que el tema de los migrantes, al margen de nuestra opinión o percepción personal sobre este grupo de ciudadanos de países centroamericanos o sudamericanos que transitan por nuestro país vemos en el presente una vil concepción de violencia. Además de corrupción del Estado mexicano contra todo ciudadano, en especial con este grupo social de extranjeros, donde vemos que es aún peor. Viven en un constante índice de impunidad e invisibilidad del delito del que son víctimas, como ciudadanos mexicanos ya tristemente nos hemos mal habituado a convivir en esa realidad, afirmamos que para las instituciones y los gobernantes a cargo de ellas, en este momento, poco les interesa seas víctima o victimario. Lo importante es disfrazar el número mediático y obtener una rentabilidad económica que la misma corrupción con la que se conducen les permite. La duda es de si esto es para ellos ¿o para quién?

Si eres víctima nacional o extranjero ilegal pues soporta la pena, impunidad e ineficacia de la autoridad. Si eres ciudadano estadounidense, ahí vimos que sí trabajan, como pasó en el caso  de Matamoros, Tamaulipas. Mostrando que este gobierno de “izquierda humanista” e “independiente del imperio yankee” es solo un discurso barato con fines de publicidad electoral para su base.

En el oficialismo de la 4T de AMLO solo buscan la justificación, además de la negación de la verdad. Para llegar al conveniente relato de la post verdad que adereza la demagogia. Así como diría el colombiano Luis Gabriel Carrillo Navas y lo cito: “La Posverdad es la legalización de falacias, sofismas y mentiras”.

Estamos en un gobierno que no sabe lo que enfrenta, no sabe como enfrentar esta problemática, la corrupción florece en este y otros rubros. Pero lo importante es que la famosa frase de aquí no pasa nada y como diría el presidente López Obrador en su mañanera a otra cosa mariposa. Es la ley no escrita de la realidad mexicana, porque al no poder, preferible ignorar e inventar una narrativa falaz. Como lo hicieron ante los dantescos sucesos de horror que sucedieron en Ciudad Juárez en las propias instalaciones del Instituto Nacional de Migración. El discurso oficial quiere que los ciudadanos se queden con el relato, no con los datos. Porque para ellos, los encargados momentáneos del Estado todo es ataque político. Aunque la tragedia humanitaria que están ocasionando para propios y ajenos sea cada día el sello de un gobierno barbárico, inepto y convenientemente corrupto.

Como País tenemos una administración pública federal, que como dirían en mi pueblo: es Candil de la Calle y obscuridad en su casa. Ya que así como con una falsa moralina el gobierno de AMLO pretende aparentar en el extranjero un humanismo que se exhibe en lo ridículo. En nuestro país vemos que tiene a los ciudadanos mexicanos y a los migrantes, presas de la zozobra de ser la mina de oro de los delincuentes. Mismos que muchas veces portan un uniforme del Estado Mexicano, en donde delinquen impunemente de la misma forma contra propios y extraños.

Que tengan una excelente semana, les comparto mis redes sociales para cualquier comentario:

Twitter: @beto_aguisa

Facebook: Humberto Aguilar Sarao

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